Lección 121: El perdón es la llave de la felicidad


Lección 121- El perdón es la llave de la felicidad

He aquí la respuesta a tu búsqueda de paz. El perdón se adquiere. No es inherente a la mente, que no puede pecar. Cada mente que no perdona te brinda una oportunidad de enseñarle a la tuya cómo perdonarse a sí misma.

Nuestra práctica de hoy consiste en aprender a perdonar. Hoy puedes aprender a aceptar la llave de la felicidad y a usarla en beneficio propio. Dedicaremos diez minutos por la mañana y otros diez por la noche a aprender cómo otorgar perdón y también cómo recibirlo. Hoy aprenderemos que dar y recibir son lo mismo, practicando el perdón con alguien a quien consideras un enemigo y con alguien a quien consideras un amigo.

Comienza las sesiones de práctica más largas pensando en alguien que no te cae bien. La forma en que tu hostilidad se manifiesta es irrelevante. Cierra los ojos y, visualizándolo en tu mente, contémplalo por un rato. Trata de percibir algún atisbo de luz en alguna parte de él. Continúa contemplando esa imagen hasta que veas luz en alguna parte de ella, y trata entonces de que esa luz se expanda hasta envolverle y transformar esa imagen en algo bueno y hermoso.

Contempla esta nueva percepción por un rato, y luego trae a la mente la imagen de alguien a quien consideras un amigo. Trata de transferirle al amigo la luz que aprendiste a ver en quien considerabas tu «enemigo». Percíbelo ahora como a tu salvador. Permite que te ofrezca la luz que ves en él, y deja que tu «enemigo» y tu amigo se unan para bendecirte con lo que tú les diste.

Eres uno con ellos, tal como ellos son uno contigo. Te has perdonado a ti mismo. No te olvides a lo largo del día del papel que juega la salvación en brindar felicidad a todas las mentes que no perdonan, incluyendo la tuya. Cada vez que el reloj dé la hora, di para tus adentros:

El perdón es la llave de la felicidad. Despertaré del sueño de que soy mortal e imperfecto, y sabré que soy el perfecto hijo de Dios.