Lección 125: En la quietud recibo la palabra de Dios


Lección 125- En la quietud recibo la palabra de Dios

Deja que hoy sea un día de quietud y de escucha. La paz llegará cuando la palabra de Dios sea oída por todos, y tu mente acepte el mensaje que el mundo tiene que oír. Este mundo cambiará gracias a ti.

Hoy oiremos la voz de Dios en la quietud, sin la intromisión de nuestros pensamientos ni la de nuestros deseos personales. Sin juzgar su palabra ni juzgarnos a nosotros mismos. Su palabra no puede ser oída hasta que tu mente no se haya aquietado por un rato y tus deseos hayan sido acallados. Hay una paz en ti a la que puedes recurrir a fin de que te ayude a preparar a tu mente para oír la voz que habla por Dios.

En tres ocasiones hoy, y en aquellos momentos que sean más conducentes a estar en silencio, deja de escuchar al mundo durante diez minutos y elige en su lugar escuchar la palabra de Dios, que te habla desde un lugar que se encuentra más cerca de ti que tu propio corazón. Es tu voz la que escuchas cuando Dios te habla.

Sólo necesitas estar muy quieto. No necesitas ninguna otra regla que ésta para dejar que la práctica de hoy te eleve muy por encima del pensamiento del mundo y libere tu visión de lo que ven los ojos del cuerpo. Sólo necesitas estar quieto y escuchar, para oir la palabra de Dios. Detente por un momento cada hora y recuérdate a ti mismo que tienes un propósito especial en este día: recibir en la quietud la palabra de Dios.